6 de diciembre de 2012

¡Hasta el año que viene!

Dos conciertos y una crónica diferente para cada uno de ellos. El del día 4, vivido como nuestro primer Mesías, disfrutamos de él, pero no nos dejó ese sabor de boca que esperábamos. No sabemos si el motivo fue que no estábamos bien sincronizados con Marcon o tuvo que ver alguna otra circunstancia. Muchos coros salieron muy bonitos pero otros fueron un poco desastrosos. Pero no obstante, nos marchamos a casa ilusionados porque 24 horas después volvíamos a repetir nuestra hazaña ... 

... Y vaya que si la repetimos, pero en esta ocasión, cada vez que cantábamos un coro, nos sentábamos satisfechos y felices, y deseando que llegase el momento de volver a levantarnos para cantar el siguiente ... Salimos del concierto de anoche con una sonrisa de oreja a oreja unos, otros con lágrimas de emoción ante tan grande experiencia y todos, con cierta nostalgia porque, por este año, ya hemos acabado nuestro camino junto a Häendel y nuestros maestros. Un disfrute total y absoluto. Yo, desde luego, ya tengo una cita ineludible con El Mesías en diciembre de cada año.

¡¡Nos vemos en el 2013!!



Aquí os dejo estos vídeos que circulan por internet:


Worthy is the Lamb ...

Mil gracias a los que han compartido estos vídeos con todos nosotros.
 

2 de diciembre de 2012

Mañana el ensayo general



Me considero una persona tranquila, y no es habitual que me ponga demasiado nerviosa, ante pocas situaciones me ocurre. Pero esta vez,  la mezcla entre la cercanía del concierto y la certeza de que vamos a vivir algo tan grande, está transformando ese temple que suelo tener en un amasijo de nervios concentrados justo en el centro de mi diafragma y sus alrededores. Anotando en mis partituras cuando levantarnos y sentarnos durante el concierto, imaginando el ambiente junto a tantos profesionales de la música, sufriendo por la idea de no entender a Marcon y hacer sonar una “t” o una “s” fuera de lugar, el interrogante de si la emoción me agarrotará las cuerdas vocales impidendo que articule nota … todo este cúmulo de cosas, han hecho que irremediablemente tenga que cambiar mis cafés por infusiones relajantes y solo me queda la esperanza de que sean efectivas y llegue lo más calmada posible al ensayo general de mañana y al tan esperado primer concierto que está a tan solo ... ¡¡48 horas!!

Y ahora, ya sin dramatizar tanto, sé que los nervios desaparecerán y estoy convencida que en cuanto la orquesta empiece a tocar la obertura, comenzará el encantamiento y bajo el efecto Haëndel todo irá sobre ruedas y lo viviremos tal y como hemos estado soñando estos últimos meses ... cantar El Mesías será algo dificil de olvidar y que querremos repetir.

¡¡ Os deseo mucha mierda a todos, compañeros!!