28 de octubre de 2012

Una maravillosa experiencia vital

            Colegio de Médicos. Así decía la convocatoria del ensayo de hoy, primera de seis con todos los participantes del coro que cantará en Madrid, en diciembre de 2012, El Mesías de Händel en los conciertos participativos de La Caixa. Si hasta ahora habíamos ensayado un “reducido” número de personas durante un par de fines de semana, y había sido extraordinario, las casi 500 voces que nos juntamos hoy han sonado a gloria. Y lo que nos queda.

            La inmensa cola de gente que se formó a la entrada -propia del primer día- la olvidé tan pronto entré al auditorio. Era fantástico: personas de todas las edades, colores, formas y… voces, llenaban aquel semicírculo de sillas (un tanto estrechas), atentas a las indicaciones de nuestro extraordinario director, Jerónimo Marín. Pero enseguida, mis ojos comenzaron a ver incluso más allá: amplias paredes con hermosas pinturas y un techo con forma bóveda que –debo confesar- distrajo mi atención más de una vez. Con Händel de fondo, en perfecta acústica, era como ver fusionarse el arte con el arte.   

            Las cuatro horas de ensayo se me hicieron cortas, lógicamente, por el hechizo de la interpretación coral, pero también, por la curiosidad de saber un poco sobre la historia del recinto, que –insisto- quitó varias veces mis ojos de las acertadas y entretenidas indicaciones del maestro (pero nunca el oído).

Y como reza un dicho, que nunca nos acostaremos sin aprender algo nuevo, yo hoy he aprendido incluso más, por lo que me acuesto satisfecha: que se escucha mejor si decimos “Klory to God” en vez de “Glory to God”, y que el anfiteatro donde estamos ensayando fue decorado en 1884 por Ramón Padró y Pedret (Barcelona, 1848 - Madrid en 1915).  

Händel llenará, entonces, los fines de semana de octubre y noviembre, las paredes del “Gran Anfiteatro” (considerado como uno de los teatros anatómicos más importantes de Europa), construido posteriormente a la inauguración del edificio (1840) al fondo sur del patio, por el arquitecto Tiburcio Pérez Cuervo, sucesor de Isidro González Velásquez, que lo había planificado en el centro del patio, y que además se conserva tal como lo concibió su arquitecto original, Jacques Gondoin. 

Händel compartirá, entonces, su “And the glory of the Lord” y su “Hallelujah” con las pinturas de Ramón Padró y Pedret que representan alegóricamente las diferentes épocas de la Historia de la Medicina, desde la antigüedad hasta la época moderna.

Mañana. Más bien pasado. Cuando nos acordemos de nuestro paso por este concierto participativo, vendrán a nuestra memoria las fugas de Händel, las tardes de lluvia en Atocha, las sabias enseñanzas de Jerónimo, las colas para firmar la asistencia y los momentos compartidos con los compañeros del coro, entre otras muchas vivencias, pero también recordaremos la decoración del Gran Anfiteatro del Colegio de Médicos de Madrid, que sirvió de marco perfecto a decenas de horas de ensayo y a una maravillosa experiencia vital.  



2 comentarios:

  1. Gracias Carleth por tan bonito post. No podía pasar desapercibida la belleza del Aula Magna dónde hemos ensayado hoy. Sin duda un lugar privilegiado para vivir este episodio tan emocionante ...

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  2. Me encanta como lo has contado... creo que has sabido transmitir y plasmar lo que tod@s hemos sentido. Gracias por darle forma y ponerlo en palabras!

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