5 de octubre de 2012

¿ Por dónde empezar ?

 

Fascinante.  El otro día me preguntó un compañero de coro qué tal con Haendel.   Tras un buen rato pensando qué palabra precisa (como diría Silvio) describiría con mayor exactitud todas las emociones que surgen y se remueven en mi, tuve que elegir una: fascinante.  Estudiar una obra de esta envergadura, ir decubriendo sus recovecos, sus exaltaciones y sus pasadizos secretos me llena de intriga, de satisfacción y de dicha.  Escucho retazos de melodías que se repiten y se engrandecen a lo largo de la obra, nacen, se esconden, y vuelven a surgir... el diálogo entre solistas y coro...el contraste de las voces y sus timbres, construyendo una catedral musical...es una explosión de emoción.

1 comentario:

  1. Construyendo una catedral musical .... ¡me encanta!. He leído que Haëndel compuso El Mesías en menos de tres semanas ... increíble, ¿verdad? ¿Cómo un ser humano puede crear con esa celeridad y obtener una obra de esta magnitud? Supongo que ese don está reservado a grandes genios como él.

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