26 de noviembre de 2012

Últimos ensayos



Este fin de semana hemos tenido el honor y el placer de ensayar con Andrea Marcon, y a juzgar por sus bravissimos, parece ser que nuestros esfuerzos han visto los resultados esperados,  y que Jerónimo,  nuestro maestro preparador, ha conseguido la increíble proeza de aunar casi 500 voces de modo que suenen tan bien empastadas. A estas alturas, ya no se decir cuál de los 15 coros que vamos a interpretar es mi favorito. Pero sí voy a destacar de este último ensayo, el momento Surely …  creo que a los que ayer lo vivisteis a mi lado, no hace falta explicaros por qué …

Y esto ya está llegando a su final … El 6 de octubre, cuando empezó nuestra andadura con Häendel, tenía la sensación de que la aventura nunca iba acabar. Cuántas horas de ensayo por delante para aprender, sentir,  soñar … ¡cantar! Pero ayer, tuvimos que decir adiós al Aula Magna del Colegio de Médicos, y ahí, entre  sus paredes, quedarán para siempre imágenes de los días que vivimos felizmente al ritmo del barroco … momentos de un valor incalculable para mí. 

Comencé este blog vaticinando que esta sería una maravillosa experiencia y un motivo de satisfacción y crecimiento personal … y creo que lo que había imaginado se ha superado con creces. A 9 días de la clausura de este proyecto con el concierto del día 5, solo puedo dar las gracias, gracias y más gracias a todos mis compañeros,  a mi familia por quererme tanto y permitir que les haya robado tantas horas, a nuestro director por estar siempre ahí, a Borja Mariño, nuestro maestro repetidor, a la Fundación La Caixa por ofrecernos esta vivencia, y cómo no ... a ese señor que supo crear algo tan bello y que, de algún modo, nos ha hecho viajar en el tiempo. Ése del que Beethoven dijo:  “Logra la grandeza con los medios más simples. Me quitaría el sombrero y me arrodillaría ante su tumba”

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